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Nueva tienda OnLine

Os presento la nueva tienda de TRADINGRAFA.

Tienda online de indicadores técnicos para plataformas de trading y bolsa.

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Espero que lo disfrutéis.

Rafa.

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Los enemigos del trading

enemigos_tradingEl trading es un deporte de riesgo, y como en todas las actividades peligrosas, existen enemigos a los que deberemos enfrentarnos para salir airosos de nuestras andanzas en los mercados.

La comisión
Que nos cobra el bróker por operar con ellos, por su preciado apalancamiento y por usar su plataforma de trading / entorno gráfico.
Dependiendo del la empresa/entidad con la que trabajemos, el tipo de trading que hagamos (intradía, semanal…etc) y el mercado en el que operemos pueden cobrarnos mucho dinero.
Esto lo hacen de varias formas. Habitualmente se cobran mediante una horquilla de precios (sobre la diferencia entre precio de compra y precio de venta) o mediante una comisión porcentual o fija en relación al mercado y contratos que usemos.
El cobro mediante horquilla es la manera más subliminal, a los ojos de un trader “de andar por casa”, de pagar comisiones. Es una “muerte agradable” puesto que uno no se percata de lo que está pagando. El dinero se difumina sobre los movimientos del mercado durante la operación. Esta comisión se extrae (habitualmente) en dos partes: una parte en el momento de abrir una posición y la otra en el momento de cerrarla (es inevitable tener que cerrar una posición previamente abierta) y es un dinero prácticamente imperceptible a los ojos del trader “manual” o de batalla, siempre y cuando no sea una porción grande (muchos puntos/pipos) sobre la volatilidad del subyacente (vamos, que no sea una comisión abusiva).
Si te cobran mediante un porcentaje sobre lo que contratas o te cobran un importe fijo, entonces si que te percatas claramente de lo que pagas pues es un dinero “que se ve”. Esto suele confundir bastante a la hora de decidir la elección entre un bróker y otro, puesto que aunque no lo parezca, puede ser más rentable una comisión fija que una cobrada por horquilla.

La volatilidad
Los vaivenes de los precios de un mercado puede jugarnos malas pasadas. Hay que pensar que operando con CFDs la volatilidad nos hará saltar los stops y acabar con nuestro margen disponible (nos obligarán a cerrar una posición por falta de saldo).
Antes de entrar en un mercado debemos diferenciar claramente las vibraciones, las correcciones y las tendencias. En las operativas, siempre deberemos cubrir perfectamente las vibraciones, y tener muy en cuenta las correcciones para colocar correctamente los stop-loss.

Nuestros miedos
Nuestros temores, la angustia de perder el dinero, la aprensión a cometer un error, a que el mercado se dé la vuelta, a que no recuperemos lo perdido… Este desagradable sentimiento que todos (aunque algunos lo nieguen) tenemos, ese suele ser generalmente nuestro mayor enemigo. Si fuéramos fríos como el acero, si nuestra actitud fuera similar a la de un robot, automática, sin sentimientos, sin dudas… nos iría mucho mejor en nuestras operaciones de trading. De ahí que siempre se ha dicho que para hacer este tipo de actividades, hay que tener mucha “sangre fría”.

La avaricia
…Rompe el saco. En realidad no hay mucho más que explicar, si esperamos demasiado subidos al caballo de una tendencia ganadora, puede ser que sin darnos cuenta acabemos en el suelo con los bolsillos del revés.

La culpa
Ese sentimiento de malestar por haber perdido, ese vacío, ese dolor de las cervicales que aparece cuando, dejándonos llevar por la emoción comprobamos que hemos perdido en pocas horas miles de euros… Dinero con el que ya no podemos contar, que se ha esfumado así, visto y no visto. Este desasosiego nos llevará a intentar recuperar el estatus que teníamos en el momento anterior al estropicio. Nos negamos a aceptar nuestra mala suerte, o simplemente nuestra necedad al operar de manera incorrecta. Y por eso intentamos corregirlo, apostando más fuerte, de manera precipitada, lo que nos llevará a la mayor de las desdichas.

enemigos_trading2La impaciencia
Según el dinamismo del mercado en el que nos movamos, podemos llegar a perder los dedos (de tanto mordernos las uñas) por la desesperación derivada de la lentitud en la que se mueven los precios, sobre todo en determinadas franjas horarias.
En estos casos debemos recordar siempre que las cosas ocurren cuando ocurren y no cuando nosotros lo deseamos. Hay que armarse de paciencia y si, una operación se ha alargado excesivamente adentrándose en estas tortugueras zonas horarias, busca un entretenimiento que no te aleje de la pantalla o coloca un avisador (alarma) en tu plataforma para que te avise cuando se dé algún cambio o evento importante.

La precipitación
Recuerda, los mercados estaban ahí antes de que llegaras y seguirán ahí cuando tu ya no estés. Nunca abras una posición de manera precipitada al creer que el precio está a punto de moverse en una dirección determinada o por pensar que ahora mismo la cotización está “a punto de caramelo” porque va a avanzar en el sentido que tu crees. Lo más probable es que cometas un error, olvides algún detalle y finalmente te arrepientas de haber sido tan impulsivo.
No te apures si no te subes a ese tren, ya saldrá otro, trenes hay a todas horas.
Para obtener beneficios en este mundo debes siempre seguir tu operativa de manera sistemática, con precisión. Nunca te muevas por impulsos. Actúa siempre respetando las normas que la estrategia te impone, siendo lo más minucioso posible en todos los detalles.
El instinto de conservación
Después de haber perdido dinero varias veces haciendo trading, también nos inunda un profundo sentimiento de estupidez. Nos miramos al espejo y nos vemos a nosotros mismos con cara de tontos pensando “soy un primo, tenía que haber cerrado cuando lo pensé”.
Este sentimiento nos lleva a tomar la filosofía plasmada fielmente en aquel refrán … “más vale pájaro en mano que ciento volando”.
Eso es un error. Actuando así obtendremos un balance final negativo pues habremos asegurado pequeñas ganancias para cubrir grandes pérdidas.
NO debemos tomar la decisión de cerrar una posición cuando ya está abierta. Esa decisión hay que determinarla antes de abrir la posición y ejecutarla de manera exacta tal y como la hemos planeado.

El apalancamiento
El concepto de apalancamiento en este mundillo se refiere a la capacidad de operar que te ofrece tu bróker (por lo general una entidad bancaria) con más contratos de lo que podríamos permitirnos si usáramos solamente nuestro dinero.
Habitualmente este apalancamiento es ofrecido por los brókers que trabajan con CFDs, en activos como índices, forex, oro…etc
Es un arma de doble filo, pues aunque generalmente se dice que el apalancamiento puede reportar grandes ganancias (o grandes pérdidas), suele omitirse el detalle de que se requiere mantener un mínimo de saldo como garantía del dinero que te prestan. Esto te obligará a seguir ciertas normas, costumbres o precauciones a la hora de operar que no tendrías que asumir, por ejemplo, comprando y vendiendo acciones reales directamente en el mercado continuo.
Si trabajas “apalancado” y tienes un saldo justito, para mantener las posiciones abiertas (y evitar que te las cierre el bróker por falta de saldo) deberás tener muy en cuenta el número de aperturas, los contratos y las perspectivas, calculando de manera precisa la distancia de los stops y de los límites.

El bróker
Además de las comisiones y el apalancamiento, en ocasiones el bróker impone ciertas normas que pueden fastidiar más de una operativa de trading.
Según el bróker con el que trabajemos y dependiendo de ciertos factores relativos al trading que deseemos hacer (como el mercado en el que operar, la franja horaria, el número de contratos… etc) podemos tener algunos problemas para operar con comodidad.
El bróker puede imponernos una comisión distinta (en horquilla, porcentaje o importe fijo). También puede imponernos una distancia mínima para colocar nuestro stop-loss o nuestro límite.
En un cierre el bróker puede atribuir un “slippage” (diferencia entre el precio real del mercado y el que podemos estar visualizando en ese mismo instante en la plataforma con la que tradeamos) que puede echar al traste nuestras expectativas.
Una compra o venta de acciones “a precio de mercado” puede sorprendernos de manera desafortunada al comprobar que la operación se ha realizado en 2 negociaciones por falta temporal de liquidez en el mercado. Lo que nos lleva a asumir peores condiciones en el valor de dichas acciones y quizás, duplicar la comisión del bróker.

La solvencia económica
Al igual que en los casinos, una vez se nos acabe el dinero, ya no podremos operar. Debemos ser muy conscientes del dinero que vamos a utilizar para disfrutar de este deporte de riesgo.
En todos los casos se aconseja seguir una buena gestión monetaria del dinero que disponemos. Si no eres millonario te aconsejo diversificar las inversiones de la manera más heterogénea posible (depósitos, renta fija, acciones,…etc) dedicando a la práctica del trading menos de un 20% de tus ahorros, cuando te demuestres a ti mismo que dominas la técnica ya ampliarás tus horizontes.

Los descuidos
Jamás trabajes sin fijar los stop-loss, por mucha prisa que quieras darte en operar, nunca dejes abierta una posición sin haber situado su correspondiente stop, sea en el punto que sea. Por supuesto JAMÁS abandones tu plataforma de trading sin todas las operaciones aseguradas con su correspondiente stop-loss… sería una locura!!!
Si tienes que ausentarte forzosamente recuerda siempre situar un punto límite de cierre en ganancias (take-profit). Si no lo haces puede ser que en un momento dado de tu ausencia la cotización se coloque en puntos muy golosos, pero al no haber nadie que cierre la posición, al volver puedes encontrarte un panorama de pérdidas.
Recuerda siempre eliminar las ordenes de apertura (no ejecutadas) que tengas pendientes una vez hayas terminado la operativa, podría ser que se ejecutaran cuando tu no estás delante haciéndote perder mucho dinero.

La vida misma
Si estás haciendo trading intradía, debes ser muy consciente de la importancia de la actividad que desempeñas. Recuerda que estás jugándote tu dinero, no son números que se mueven, no es un simulador ni un juego de ordenador. Es dinero que sale de tu cuenta, dinero que ya no volverá.
Un retortijón de tripas, una llamada de un amigo, una visita inesperada, una chiste de la secretaria, una trastada del gato, un recado pendiente … cualquier cosa que distraiga tu atención sobre la operativa puede hacer que pierdas mucho dinero. Si por un casual alguna circunstancia te fuerza a irte y abandonar la plataforma de trading , intenta cerrar las posiciones abiertas si estás en ganancias. Si no lo estás sitúa los stops y los límites lo más cerca posible de la cotización actual para que si va bien ganes algo y en el peor de los casos no pierdas mucho.

Rafa.

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La muerte del corto

Cuando entramos en los mercados con la intención de obtener un beneficio con la caída de un activo, se dice que operaremos «en corto».
Esto es, vendemos un «activo» (valores de bolsa, pisos, oro, petróleo, café, …) con la intención de volverlo a comprar por un precio mucho más barato y obtener así un rendimiento por estas gestiones.

Ejemplo:
Imaginemos que, por causas laborales, vamos a vivir durante 5 años en el extranjero, por lo que durante ese tiempo no usaremos nuestro automóvil que ahora tiene 3 años de antigüedad y 100.000 kms. recorridos.
Este vehículo posee actualmente un valor en el mercado de 20.000 euros. Según creemos, dadas las circunstancias macroeconómicas actuales en nuestro país, el precio de los automóviles usados caerá fuertemente durante los próximos años.
De tal manera que, si lo vendemos ahora, a nuestra vuelta podremos recomprar un automóvil similar (en antigüedad y kilometraje) a un precio mucho más económico. Si nuestras predicciones se cumplen, con esta operación habríamos obtenido un claro beneficio, pues por un lado evitaríamos asumir la depreciación de nuestro vehículo y por otro eludiríamos los impuestos y gastos de mantenimiento que pudieran derivarse por tenerlo «aparcado» durante esos años.

Pero… ¿ y si no disponemos del activo ?
Pues para «sacar tajada» de su depreciación, tendremos que pedírselo prestado a alguien. Después de efectuar las operaciones de venta y posterior compra se lo devolveremos a su dueño.
Esto obliga a que pase lo que pase, debemos devolver el activo a su dueño adquiriéndolo nuevamente al precio vigente (independientemente de que la operación resulte ganadora o perdedora)

Ejemplo:
Imaginemos que nuestro vecino va a vivir durante los próximos 5 años en el extranjero, y sabemos que durante ese tiempo no va a usar su automóvil que ahora tiene 3 años de antigüedad y 100.000 kms. recorridos.
Este vehículo posee actualmente un valor en el mercado de 20.000 euros. Según creemos, dadas las circunstancias macroeconómicas actuales en nuestro país, el precio de los automóviles usados caerá fuertemente durante los próximos años.
De tal manera que convencemos a nuestro vecino para que nos lo ceda con la garantía por escrito de que, al cabo de 5 años, le devolveremos un modelo similar con las mismas prestaciones y kilometraje que su actual automóvil. El beneficio para el vecino será el volver a disponer, a su vuelta, de un vehículo de 3 años de antigüedad del cual no habrá pagado dinero por su mantenimiento ni por los impuestos derivados de los 5 años de ausencia.

De tal forma que, tal y como hemos visto, podemos obtener rendimiento por la caída del valor de un activo, aunque el segundo ejemplo puede tener un riesgo importante que veremos a continuación.

Los riesgos de ir «de prestado»
Cuando vendo algo que YA es mío para recomprarlo más barato posteriormente, si por alguna razón el precio sube (en lugar de bajar) puedo elegir NO recomprar o dejarlo para más adelante, cuando las condiciones del mercado me sean más favorables.
Pero cuando yo vendo algo que me han prestado para luego recomprarlo, si por alguna razón el precio sube disparado hasta las nubes, podría arruinarme completamente, pues tendría la obligación de recomprarlo en una fecha límite determinada y al precio que fuera (para devolvérselo a quien me lo prestó).
Este sería el caso del segundo ejemplo, en el cual tendríamos la obligación de recomprar el coche al cabo de 5 años (al precio de mercado que estuviese en ese momento). Por supuesto, tenemos la opción de efectuar la recompra antes de que se alcance la fecha de vencimiento (o según el ejemplo, fecha en la que el vecino retornará de su estancia en el extranjero)

Si nos prestan, ¿Cual es el límite de pérdidas?
Cuando operamos normalmente (comprando «barato» para luego vender «caro») el límite de las pérdidas queda establecido por la inversión que hemos efectuado al hacer la compra. Si compramos acciones de una empresa X y desgraciadamente esa empresa cierra antes de haber vendido las acciones, nuestra pérdida se limitará a la inversión (compra) que hicimos, lo cual no es poco.
En cambio, a diferencia de la operativa normal anteriormente mencionada y tal y como hemos visto anteriormente, en la operativa «en corto» (vender «caro» para luego comprar «barato») NO HAY LÍMITE de pérdidas cuando vamos «de prestados».
Si vendemos unas acciones de la empresa X que alguien nos prestó y su valor acaba multiplicándose por 10, por 100 o por 1000 … llegada la fecha máxima de vencimiento del préstamo de acciones tendríamos que endeudarnos y vender todas nuestras posesiones para poder afrontar el coste y devolverlas a su legítimo dueño.
De tal forma que NO hay más límite de pérdidas que el que nosotros nos impongamos psicológicamente.

¿Y cual sería la pérdida máxima asumible?
En el ámbito de los mercados financieros y las operaciones de bolsa muy pocos dejan correr las pérdidas más allá de un punto de STOP técnico, el cual se establece en base a diversos análisis o estudios financieros limitando la pérdida a un pequeño porcentaje sobre el valor del activo.
Pero la última frontera para una operación «en corto» consistiría en limitar el riesgo de la operación al valor inicial del activo, equiparando el riesgo de esta forma, al máximo que corre cualquiera de las inversiones normales operadas «en largo» (comprar para luego vender más caro).
Esto significa que el límite máximo (no técnico) de pérdidas en una operación en corto con un activo prestado debería ser exactamente igual al valor de venta inicial del activo.
En el caso del segundo ejemplo (del vehículo prestado por el vecino), la pérdida máxima que deberíamos soportar antes de recomprar el nuevo automóvil mientras estamos sufriendo pérdidas debería ser igual al precio de venta de dicho automóvil. Esto nos llevaría a recomprar el vehículo cuando alcanzara los 40.000 euros (dado que vendimos inicialmente el vehículo por 20.000 euros). La pérdida total de la operación no superaría los mismos 20.000 euros que costaba el automóvil inicialmente. Habríamos acumulado una pérdida igual al valor del activo equiparando de esta forma el riesgo al de las operaciones normales «en largo».
Y ese es el punto en el que establecemos «LA MUERTE DEL CORTO«.

Rafa.